martes, 27 de abril de 2010

Ahora a seguir cleteando.

Despuès de mucho pensarlo me decidì a hacer el Mono Chimado Extremo. Una prueba de ciclismo muy dura, pero realmente dura. Me tocò un dìa caluroso, pues hacìan como 39 grados centìgrados, es decir, la deshidrataciòn y la "tostazòn" eran seguras compañeras de viaje. Salimos a las 8:20 a.m. Una hora inusual pues era fijo que nos agarrarìa la noche dando pedal. Sin embargo, le dimos camino... y bueno, contarè el resto despuès porque ahora se me acabò el tiempo de màquina.
Ya volví. Pues bien, les diré que efectivamente hacer este ride de verdad que chima el mono, definitivamente. Son kilómetros y kilómetros de darle sin parar a la pedaleada porque el tan plano que la bicicleta no rueda por si misma. En ese sentido es mejor cuando hay cuestitas o cuestotas, porque al menos cuando se termina de subir, viene una bajada que ayuda bastante cuando uno está cansado.
Pues después de pedalear tanto, cuando ya iban a ser las 4:00 p.m. y sabiendo que aun quedaban 25 kilómetros, había que negociar con un taxista que nos encaminara para que nos agarrara la noche en esa carretera tan peligrosa, no solo por lo transitada, sino porque dicen que ahi han bajado a algunos cleteros de sus máquinas. Y eso, eso puede más que cualquier orgullo... ¿O no?

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